El vino de autor que nace del sol, del tiempo y de la memoria.

El primer vino con solera de Diez Siglos, nacido en La Coma Alta. 12 meses de crianza oxidativa en damajuanas al sol + 24 meses de envejecimiento en roble francés.

El viñedo y el origen

La Coma Alta. Plantado en 1985.

Ubicado en la finca de Diez Siglos, este majestuoso viñedo de Verdejo nos entregó uvas cargadas de historia. Su edad y su carácter son la base de este vino de autor excepcional.

Crianza oxidativa en damajuanas al sol

Durante 12 meses, 120 damajuanas de cristal albergaron el vino que luego se transformó al contacto del sol, el viento y la oscilación térmica. Esta práctica, tradicional en Serrada, promueve una oxidación lenta, natural, con matices dorados, complejidad aromática y estructura.

Envejecimiento en solera de roble

Tras la damajuana, 24 meses en barricas bajo sistema de solera jerezana consolidan el carácter de 1985. Aquí, el vino mantiene continuidad con los caldos que le preceden; cada barrica da lugar a una “madre” que aporta profundidad, memoria líquida y un perfil elegante y persistente.

Homenaje a los históricos vinos de Serrada

La zona sur del Duero acogió, siglos atrás, vinos añejos que estuvieron entre los favoritos de la corte.
Estos vinos —con uva Verdejo sometidos a crianza oxidativa y barrica— hoy son considerados joyas de la tradición vitivinícola de la zona.
1985 recoge ese legado, lo respeta y lo hace presente con un estilo propio.

Ficha técnica

  • Variedad: Verdejo
  • Viñedo: La Coma Alta (plantado en 1985)
  • Elaboración:
    • 12 meses de crianza oxidativa en damajuanas al sol
    • 24 meses de envejecimiento en solera en barricas de roble
  • Color: Dorado intenso con matices ámbar
  • Aromas: Frutos secos como la almendra amarga, vainilla, notas tostadas, especias suaves
  • Boca: Redondo, estructurado, persistente, con equilibrio entre amargor y acidez fina
  • Producción: Edición limitada, tan solo 900 botellas

Edición limitada — Un legado embotellado

Cada botella de 1985 es el resultado de un trabajo profundamente manual: llenar, mover y cuidar cada damajuana, revisar las soleras y esperar el momento exacto en el que el vino alcanza su equilibrio perfecto.

Solo 900 botellas ven la luz, fruto de una elaboración minuciosa y paciente que respeta los ritmos naturales del vino.

Un vino de autor nacido del sol, el tiempo y la memoria, que encierra en su interior una parte de nuestra historia.

Una pieza para guardar, compartir o reservar para un momento verdaderamente especial.